17.9.11
Estela y Laura
184 (o Estela y Laura), audio digital, septiembre de 2011. Laura Martínez lee a Marosa di Giorgio.
Lau abrió al azar un libro recién quitado de su envase al vacío, bastante grueso, con la obra completa de la poeta uruguaya Marosa di Giorgio. Fue una compra por encargo; no conocía a la autora, pero al abrir el volúmen sintió una afinidad instantánea al encontrarse con prosa poética antes que con versos. La idea era simplemente grabar a Lau en estado de afonía, como una vez hicimos [ver abajo]. Sorpresivamente, comenzó a desvelarse un contenido demasiado parecido a la realidad; y más, el texto comenzó a reinventarla con fantasía. (Estela y Laura son dos personas con las que he convivido por 10 años... -cada una a su tiempo, claro- y ambas relaciones hoy sugieren ciertas repeticiones que ya estábamos discutiendo cuando este libro comenzó a respirar).
Estela y Laura se mimetizan, se llaman una a la otra con su propio nombre, y juegan a cambiar identidades. O estas dos inseparables, estas dos tías abuelas eternas viviendo en una casona, ya ni recordando quién es quién, se han presentado como fantasmas en mi vida y tomado roles sexuales; o el poema viene a decirnos cuán fácil y remotamente puede alguien generar nuestros personajes, y genialmente entretejerlos con la realidad.
Laura misma comenta lo siguiente:
El otro lado.
...
Marcelo no se mimetiza, se confunde. No se llama ni llama a las cosas por su nombre, juega, sí, a cambiar identidades. Él separable de ellas, un chico interminable viviendo en un espacio abstracto (o abstraído), quizá -igualmente- "ya ni recordando quién es quién", va transcurriendo como fantasma y tomando roles compartidos propios de Estela y Laura (cada vez). El poema viene a sorprendernos en un estado de vulnerabilidad y exposición. Un espejo sucio donde se refleja el rostro de uno, de dos, de tres, de cuatro, de... una realidad o una imaginación.
